· Perdió 2-1, pero en el global ganó 3-2 y es el campeón.

CONSTANCIO CORTÉS/ ecoshidalgo.com

PACHUCA, HGO. – Los Tuzos del Pachuca, se quedaron en la orilla y a pesar de obtener el triunfo 2-1, sobre los rojinegros del Atlas, no les alcanzó para remontar la de desventaja del Jalisco y terminaron sucumbiendo 3-2 en el global para ceder el título al Atlas, ante una fenomenal entrada en el estadio Pachuqueño

“Las finales no se juegan, se ganan”, dijo en alguna ocasión Carlos Reinoso y esto fue lo que hicieron los rojinegros del Atlas, quienes a pesar de perder en la Cancha del estadio Hidalgo, se convirtieron en los campeones del Clausura 2022 en patio ajeno, en partido celebrado ante un lleno espectacular en la cancha de la Bella Airosa.

EL ORDEN ATLISTA FUE LA CLAVE

Sabedores que para ser campeones debían anotar tres goles, es decir 2 para empatar y uno más para conseguir el campeonato, los Tuzos salieron a “matar o morir”, por ello desde el silbatazo inicial se fueron sobre el arco de Camilo Vargas en busca del primer gol que les diera esperanzas, pero expuestos a un latigazo rojinegro.

Atlas por su parte “sacó el colmillo” y desde el arranque comenzó a “hacer tiempo”, pero caro lo pagaron a los 7 minutos.

Romario Ibarra por la izquierda se quitó a dos defensores, enfrentó a Camilo Vargas que achicó haciendo el “Cristo”, pero Romario, con gran técnica tocó a segundo palo para anotar el primero de la noche y poner el título a solo un gol.

Atlas, a balón parado a los 9 minutos tuvo el empate, pero Óscar Murillo en la línea de gol, cuando Ustari ya estaba vencido, salvó su portería y evitó el empate tapatio a remate de Quiñones, gol que prácticamente los hubiera “matado” tanto en lo anímico como en el marcador.

Con el gol en contra los rojinegros apretaron la marca y el tiempo, abusaron del juego brusco al límite del reglamento porque sentían que los Tuzos se les iban encima y así era.

Sus “Demonios Negros”, Hurtado y Avilés, por las bandas hacían pedazos a los laterales rojinegros que tuvieron que recurrir al “jalón y al codazo” para frenarlos, pero nadie ni nada los detenía, el gol era la prioridad y lo buscaban por todos los frentes.

EL VAR FUE PROTAGONISTA

A los 25 minutos Luís Chávez desbordó a la defensiva del Atlas por la izquierda, penetró al área rojinegra llegando a línea de fondo y justo cuando se disponía a centrar fue fauleado por Santamaría en una falta que ameritaba penalti.

La jugada fue revisada por el VAR, y luego de tres minutos por el árbitro quien finalmente decretó fuera de juego de Romario, cuando este no intervino en la jugada, favoreciendo notablemente el árbitro Fernando Hernández al Atlas al no marcar la pena máxima.

Con la tranquilidad del marcador a su favor y salvándose del penalti, Atlas regresó a su fútbol conservador, de contragolpe, apostando todo a la velocidad de Quiñonez y Chalá, pero los laterales pachuqueños Aceves y Álvarez, aprendieron la lección de la “ida” y les hicieron una marca perfecta, “mordiéndolos” de tiempo completo. 

Pero los rojinegros, fieles a su estilo contragolpearon y la recompensa les llegó al 40, con un centro de Quiñónez al área que pegó en el brazo de Daniel Aceves y nuevamente el VAR apareció retrasando el juego 4 minutos para marcar el penalti en favor de los atlistas que Julio Furch cobró potente y al centro para anotar y emparejar el marcador, poniendo a los tuzos nuevamente a dos goles de distancia.

LA ESPERANZA MURIÓ AL ÚLTIMO

Sin embargo, Pachuca no bajó los brazos, impulsado por su gente, se armó de valor y se fue el frente por todo o nada.

Con el tiempo encima, al adicionarse 9 minutos por el tiempo perdido, Pachuca encontró la recompensa.

Víctor Guzmán retuvo el balón por la izquierda, jalando marcas, de pronto sacó un servicio a segundo palo a donde llegó Nicolás Ibáñez, quien con la cabeza remató torciendo el cuello de manera increíble cambiando el balón a segundo poste haciendo inútil la estirada de Camilo Vargas y poner a su equipo nuevamente a un gol de distancia del empate y probables tiempos extras.

ATLAS, JUGANDO A NO JUGAR

La parte complementaria se retrasó en su inicio debido a la falla en la comunicación del cuerpo arbitral con el VAR, causando protestas entre los aficionados, técnicos y futbolistas que se “enfriaban” con la espera de la reanudación, con ello fue casi media hora de descanso entre el primero y segundo tiempo.

El tiempo se convirtió en el mejor aliado del Atlas que aprovechaba cualquier circunstancia para “hacer tiempo”, intentando mantener lejos el balón de su área de cualquier manera para desesperar a los Tuzos que comenzaban a acusar ansiedad porque el tiempo pasaba y se veía lejano el gol del empate.

Al igual que en el partido de “ida”, Camilo Vargas comenzaba a marcar diferencia, al detener disparos peligrosos de Hurtado y Guzmán, acciones que daban confianza a sus compañeros que atacaban pero sin descuidar la zona defensiva que era la prioridad para mantener el marcador global a su favor, per colgado con alfileres.

Romario Ibarra por derecha se metió “hasta la cocina”, centró al área, el balón pasó por toda la línea de gol, pero no hubo nadie que empujara el balón para emparejar los cartones. Falla total del Pachuca que poco a poco se le escapaba el empate y el campeonato ante la desesperación en la tribuna.

Los Tuzos querían el balón en su poder, el “colmillo” del Atlas se los impedía por lo que las faltas afloraron y por supuesto las amonestaciones, situación que los rojinegros aprovecharon para “hacer teatro” y retrasar las acciones el mayor tiempo posible para convertir el reloj en su mejor aliado.

La labor ofensiva del Pachuca se manifestaba con mayor intensidad, conforme pasaban los minutos acarreaban el baló0n al área rojinegra, pero sin resultados, centro de Navarro que había ingresado y del “Pocho” Guzmán, resultaban obsoletos ante el extraordinario trabajo de la defensiva tapatía comendada por el argentino Emanuel Aguilera que era el baluarte por arriba de los del paradero.

“COLMILLO RETORCIDO”

La astucia de los zorros imponía condiciones en el rectángulo hidalguense, pero abusaron del “hacha” lo que les costó al 81, la expulsión de Chalá quien le atizó a Víctor Guzmán, además que jugó gratis este partido porque en la ida debió ser expulsado por una falta sobre Kevin Álvarez.

Con más ganas que orden, los Tuzos iban de un lado a otro sobre el arco del Atlas, estos, cerraron filas haciendo más difícil el ataque hidalguense, que veían como poco a poco se les escapaba el campeonato ante la excelente muralla rojinegra.

Pese al impulso de la tribuna, con el “Si se puede”, Pachuca cedía terreno, poco a poco sus ataques se hacían más escasos, los elaboraban de más y no se atrevían a disparar al arco tapatio, sus llegadas eran muchas pero las intenciones escasas y así perdieron terreno y con ello oportunidades de gol.

Ya en la compensación, Pachuca se jugó el todo por el todo ante la complacencia del Atlas que renunció al ataque para dedicarse a defender a “piedra y lodo”.

La estrategia les funcionó, el tiempo corrió a su favor ante la desesperación de los Tuzos y la tribuna cuando el árbitro Fernando Hernández silbó el final para darle el triunfo al Atlas y con ello el bicampeonato.

El global de 3-2 dio el campeonato a los rojinegros, con el lapidario 2-0 que obtuvieron en el Jalisco.

GOLES:

1-0, minuto 7.- Romario Ibarra recibió por la izquierda y teniéndose fe se deshizo de dos defensores para penetrar al área rojinegra y cruzar el balón a Camilo Vargas que nada pudo hacer para detener la metralla del sudamericano.

1-1, minuto 44. – Penalti que tardó 4 minutos en decretarse en el VAR por supuestas manos de Daniel Aceves, finalmente Julio Furch cobró potente y al centro empatando el marcador.

2-1, minuto 53. – el “Pocho” Guzmán retuvo el balón por la banda izquierda, de pronto centró a segundo palo a la llegada de Nico Ibáñez quien conectó de cabeza a la derecha de Camilo Vargas para adelantar al Pachuca nuevamente.

Por ecoshidalgo

Periodismo de Investigación

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