Se piensa que ser indígena es símbolo de ignorancia y pobreza, por eso se niega la historia de nuestro pueblo. A pesar de las burlas de la gente, el indígena está siempre con la cara en alto y orgulloso de sus raíces. Por eso se organizan, porque la existencia está en constante peligro.

PALEMÓN FLORES | eCOsHidalgo.com

Hablar de la Región Otomí Tepehua, es hablar de un territorio socialmente construido por los Tepehuas, los Otomíes y los Náhuatl, que son gente muy trabajadora, buena, sencilla y muy festiva. Dueños de un patrimonio ambiental y cultural. Ellos son los habitantes de los cerros y se refugiaron en las cañadas de los ríos y se remontaron en las montañas de la Sierra Madre Oriental del Estado de Hidalgo.

Las comunidades que crearon, tanto los Tepehuas como los Otomíes y los Náhuatl, son comunidades vivas, en constante cambio, en donde conviven los diferentes, pero se reconocen en medio de la diversidad, porque saben que ahí está la unidad y su fortaleza. Sin embargo, el pensamiento occidental siempre ha pretendido avasallar lo heterogéneo, bajo el razonamiento de que la cultura indígena está por abajo de la europea, falaz argumento, lo que menos les interesó a los invasores fue preservar la vida. Buscaron a toda costa destruir el ámbito espiritual, sentimental y la identidad cultural de los pueblos originarios. Los que se consideran poderosos piensan que pueden prescindir de los indígenas, sin embargo, ya van más de 500 años de la conquista y los Tepehuas, los Otomíes y los Náhuatl, siguen de pie. Por eso el dicho: diga el débil fuerte soy. No se doblegaron ante la conquista de los españoles, cuando nos cayó “el chahuistle” y llegaron los conquistadores y con ellos los monjes Agustinos que para evangelizar a los indígenas, fueron sometidos a base de represión y destrucción de sus creencias.

Los pobladores de la Sierra Madre Oriental son en su mayoría indígenas, son los herederos y los custodios de la tierra. Desde tiempos que se pierden en el tiempo están ligados a la tierra y las jornadas que realizan son especiales, tienen en común que defienden su patrimonio ambiental y cultural. Se alimentan y se visten de la madre tierra y sus prácticas han creado un sistema de valores, donde la dignidad y la preservación de la vida son esenciales.

Vale la pena hacer un llamado a la sociedad, en su conjunto, para que se reconozca el valor de las culturas indígenas, de las que tenemos mucho que aprender, ya que durante cientos de años han sabido utilizar y convivir de manera armónica con la naturaleza. Especialmente cuando enfrentamos problemas de afectación de los recursos naturales que derivan en fenómenos como la degradación de suelos, la extinción de especies, la contaminación y el cambio climático, entre otros. Así, reconocer que la tierra y sus diversos ecosistemas nos proporcionan el sustento y la vida durante nuestra existencia. Siembra un árbol en reciprocidad a todo lo que la madre tierra nos da.

“La mejor manera de preservar nuestra cultura es compartirla, por eso nuestros ancestros nos dejaron un legado que tenemos que compartir.”

Crédito fotográfico a quien corresponda.

Por ecoshidalgo

Periodismo de Investigación

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