La cosmovisión del mundo otomí (ñuhu) por lo general tiene un trasfondo en el cual se mantiene presentes las deidades de la naturaleza como es el agua makadehe, y los cerros maka töhö.

Salma Sinaí Soto Montes* | ecoshidalgo.com

Esta conexión con las deidades de la naturaleza se ve reflejado a través de las praxis de los habitantes, como es la costumbre a la Santa Campana realizada en el mes de mayo, la costumbre a la gruta de los manantiales, la costumbre a las “animitas”, al cerro brujo, y las blusas de pepenado que portan las mujeres otomíes.

Dentro de las blusas de pepenado se pueden observar diversos símbolos contextuales que expresan elementos de su cosmogonía.

Entre los más destacables se encuentran simbólicos de la flora, fauna (ardillas, aves)  y paisajes (cerros) autóctonos de la comunidad. 

Desgraciadamente con el paso de los años hubo un remplazo generacional ya sea causado por las migraciones y la implementación de los medios masivos de comunicación.

Estos factores cambiaron de manera radical la vestimenta típica de la mujer otomí provocando una aculturación.

La demanda de las blusas de pepenado de parte de la población fue casi nula, lo cual generó que muchas artesanas dejaran de elaborarlo y hasta hoy sea considerado casi extinto.

Dentro del municipio de San Bartolo Tutotepec, Hidalgo, Tenango de Doria y las comunidades Otomíes de Huehuetla, Hidalgo actualmente las mujeres de origen  otomí de entre 60 y 80 años  visten falda y blusa de satín,  mandil y blusa de pepenado.

Lo cual nos permite observar una resistencia cultural a la imposición de una cultura dominante  reflejada a través de la vestimenta típica de la cultura otomí.  

Colaboradora texto y fotos: Salma Sinaí Soto Montes*

Por ecoshidalgo

Periodismo de Investigación

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