Dentro de las prácticas culturales de los habitantes originarios de la sierra Otomí-Tepehua en Hidalgo, se encierra un profundo poder simbólico en cada artefacto escogido cuidadosamente para ofrendar a determinadas deidades.

Estas actividades deben realizarse con respeto y devoción de parte de los participantes. Dicho esto, dentro de los artefactos para la realización de rituales específicamente de los grupos otomíes ñuhus de la citada zona, los colores de los recortes de papel y de los listones ofrendados tienen que ser de un tono determinado dependiendo las necesidades de la población en general, ya que en dado caso de utilizar uno equivocado o mostrarse escépticos a la práctica ritualista, esta deidad mostrará su descontento sobre la comunidad.

Salma Sinaí Soto Montes*| ecoshidalgo.com

La cultura Otomí del municipio de San Bartolo Tutotepec, tiene una vinculación muy profunda con la naturaleza, ya que ésta es visualizada como una deidad dadora, por lo que se realizan rituales de petición y agradecimiento, como es la costumbre a la “gruta de los manantiales” (rä mate töhö dehe), la costumbre a la “Santa Campana” (rä mate a rä maka campana), y el “recorrido a la iglesia vieja mayonikha”

En estas diversas prácticas culturales están presentes artefactos que cuidadosamente elijen y ejecutan los bädis (sabios locales) como es el silbato (con la intención de atraer a los ancestros), las campanas (con la finalidad de llamar a los ancestros), el sahumador, listones y papel picado de diversos colores, entre los más habituales en los rituales de agradecimiento y petición: verde (k´ami), azul (k´angi), blanco(t´axi), rosa(ngixtëi), amarillo(k´axt´i), anaranjado (ixi), y rojo (theni), cada uno con un simbolismo en específico dentro de las costumbres.

▶️ Video https://youtu.be/Xaj4NwvpLB0

De acuerdo al testimonio de Doña Pascuala —conocida dentro de la comunidad como curandera y ha participado durante más de 30 años en las costumbres de petición y agradecimiento realizadas dentro del municipio de San Bartolo Tutotepec—, el color verde ofrendado dentro de las costumbres está relacionado con la humedad y la abundancia de la vegetación; el azul tiene fuerte relación con las deidades acuíferas, y es utilizado en tiempos de sequias (mes de mayo) con la intención de que la comunidad no sufra de escasez de agua; el blanco que representa la pureza, la armonía además del equilibrio entre deidades y devotos; el rosa simboliza la alegría dentro de la comunidad, el color amarillo hace alusión a la abundancia monetaria a los miembros de la comunidad, el anaranjado que tiene la función de contra restar los conflictos dentro de la comunidad, y, el rojo, es representado como una ofrenda de sangre al zithu/el malo (Galinier,1990).

El bädi elije cuidadosamente los colores de los listones y de los recortes de papel dependiendo las necesidades comunales, por ejemplo, en las costumbre realizadas en el mes de mayo (considerado como un mes careciente de agua y muy seco) se realizan las costumbres de petición de agua y buenas cosechas, resaltan el verde, azul, amarillo y blanco, con la intención de pedir las lluvias, contra restar las sequias, y aumentar la abundancia monetaria y los buenos cultivos, de igual forma es considerada una ofrenda de respeto para fortalecer el equilibrio entre los devotos y las deidades de la naturaleza.

La ofrenda que consiste en un pollo, ramilletes, cigarros y refrescos es enterada junto con los listones y recortes de papel, con la intención de que las deidades de la naturaleza escuchen las plegarias, peticiones y agradecimientos de los devotos.

Colaboradora texto y fotos: Salma Sinaí Soto Montes*

Licenciada en Lengua y Cultura de la Universidad Intercultural del Estado de Hidalgo.

Por ecoshidalgo

Periodismo de Investigación

Deja un comentario