PATRICIA OBREGÓN | ecoshidalgo.com

Cuando vas a tener un bebé, es como planificar un maravilloso viaje de vacaciones a Italia. Compras un montón de guías de viaje y haces planes maravillosos: el Coliseo, el David de Miguel Ángel, las góndolas de Venecia… Incluso aprendes algunas frases útiles en italiano. Todo es muy emocionante.

Después de meses esperando con ilusión, por fin llega el día. Haces tus maletas y sales de viaje. Algunas horas más tarde, el avión aterriza. La azafata viene y te dice:• Bienvenido a Holanda• ¿Holanda?- dices-. ¿Qué quiere usted decir con Holanda? ¡Yo contraté un viaje a Italia! ¡Tendría que estar en Italia! ¡Toda mi vida he soñado con ir a Italia!

Pero ha habido un cambio en el plan de vuelo. Han aterrizado en Holanda y tienes que quedarte allí. Lo más importante es que no te han llevado a un sitio horrible, desagradable, lleno de malos olores, hambre y enfermedades. Solo es un sitio diferente.

Por lo tanto, tienes que salir y comprarte nuevas guías de viaje. Y debes aprender un idioma completamente nuevo. Y conocerás a todo un grupo de gente nueva que no hubieras conocido nunca. Es simplemente un lugar distinto. Es más tranquilo que Italia, menos excitante que Italia. Pero después de haber pasado un cierto tiempo allí y de recobrar el aliento, miras a tu alrededor… y empiezas a darte cuenta de que Holanda tiene molinos de viento… Holanda tiene tulipanes. Holanda tiene incluso Rembrandts.

Pero todo el mundo que conoces está muy ocupada yendo y viniendo de Italia… y todos están presumiendo de lo bien que se lo han pasado allí. Y durante el resto de tu vida, te dirás a ti mismo:

Sí, allí es donde yo debería haber ido. Eso es lo que había planeado.

Y ese dolor no desaparecerá nunca, porque la pérdida de ese sueño es una pérdida muy muy significativa. Pero… si malgastas tu vida lamentando no haber ido a Italia, nunca podrás ser libre para disfrutar de lo especial y de las cosas maravillosas que te ofrece Holanda.

Hace muchos años llegó a mí este cuento sobre discapacidad y hoy lo quería compartir contigo. Lo escribió Emily Pearl Kinsgley en 1987, si apenas vas llegando a Holanda o si ya tienes muchos años ahí creo que te sentirás identificada o identificado, yo me resistí a estar en Holanda, ni siquiera permitía que me dijeran que había llegado a Holanda, mi ego me decía que iba a regresar a Italia e hice todo lo que estaba en mis manos para que mi hija fuera una italiana, no pero hoy a 21 años no somos turistas ni residentes, ni naturalizadas…somos y hemos aprendido a vivir en Holanda, tal vez sólo pediría a los italianos ser amables, compasivos, empáticos con los niños que no llegaron a Italia, los de Holanda al igual que los de Italia tratamos que nuestros hijos vivan lo mejor posible y felices, esto lo digo porque yo aún me quedo impávida, atolondrada y sin palabras cuando un niño de 4 o 5 años me pregunta que tiene tu hija? Porque no habla? Porque no camina? Sé que pregunta desde la inocencia y a veces no encuentro las palabras adecuadas para explicar sin tanto rollo, y tú que eres un papá italiano cómo me ayudarías a explicar a tu hijo? ¿Cómo podría ser que mi hija de Holanda viva un poquito de la belleza de Italia y ahí la reciban como una italiana que por causas ajenas tuvo que a prender a vivir en Holanda? Que no sean niños de Italia o de Holanda, sino simplemente niños!

COLABORADORA DE ecoshidalgo.com

Patricia Obregón Montes
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Héroe de Nacozari #24 Col. Francisco I. Madero
Cuautepec de Hinojosa Hgo

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Periodismo de Investigación

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