Hay evidencia que en México, los grupos poblacionales en vulnerabilidad están sufriendo un efecto desproporcionado tanto en contagio como en gravedad y mortalidad a consecuencia de la COVID-19.

La probabilidad de tener atención hospi- talaria de calidad se reduce notablemente para quie- nes residen en lugares con mayor concentración de pobreza y la mortalidad es mayor para ellos.

Las discrepancias en la incidencia y mortalidad por la COVID-19 en población vulnerable podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de exposición al SARS-CoV-2.

Por ejemplo, dice el estudio “Impacto de los determinantes sociales de la COVID-19 en México” de Alejandro Cortés-Meda y Guadalupe Ponciano-Rodríguez, Doctorante en Ciencias de la Salud y Profesora del Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, ambos de la UNAM, que hay carencias de servicios de salud y económicas, hacinamiento, problemática familiar, insalubridad en la vivienda y el ambiente, inseguridad social, discriminación y trabajos que requieren realizarse de manera presencial (empacadores, agricultura, servicios, atención médica, entre otros).

Además, tienen mayor frecuencia de padecimientos subyacentes como la hipertensión, diabetes, obesidad, inmunosupresión o tabaquismo (aunque este último, en un estudio reciente en población mexicana no demostró ser un factor de riesgo).

En México conforme disminuye la posición socioeconómica se incrementa la probabilidad de tener obesidad, hipertensión y diabetes.

Durante el primer año de la pandemia de la COVID- 19, las comorbilidades más comunes en los casos positivos han sido hipertensión (17%), obesidad (15%), diabetes (13%), tabaquismo (7%) y otras enfermedades (8%).

Mientras que en aquellos que fallecieron por esta causa, las comorbilidades más comunes fueron hipertensión (45%), diabetes (37%), obesidad (22%), enfermedad cardiovascular (11%), tabaquismo (8%) e inmunosupresión (5%). Las personas que tuvieron dos o más comorbilidades incrementaron el riesgo de morir. El 28% no padecía alguna comorbilidad.

Morbilidad y mortalidad por sexo y edad

Respecto al sexo, se encontró una distribución de casos homogénea (hombres, 50.1% y mujeres, 49.9%). Sin embargo, en la mortalidad esta propor- ción es diferente, ya que en México mueren dos hombres por cada mujer.

En cuanto a la edad, el mayor número de casos posi- tivos se encuentra entre los 30–59 años, siendo el grupo de 30–34 años el más afectado (11% de los casos totales); mientras que los casos entre los 55– 74 años hay una mayor mortalidad, siendo el grupo de 65–69 años el más afectado (14% del total de las defunciones).

Por ecoshidalgo

Periodismo de Investigación

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