Peticiones de lluvia y primer sol en el cenit para los hñahñu

XINTOLOLO | ecoshidalgo.com

La llegada de los españoles a Mesoamérica, significó un cambio de ideas, creencias y religión, que creyeron integrar a los pueblos originarios, y que estos sabiamente supieron ocultar las propias, y combinar con lo que les obligaban a profesar.

En el calendario agrícola prehispánico existe una cantidad inmensa de celebraciones que se relacionan íntimamente con las festividades católicas, en especial en nuestro país.

Johanna Broda, Doctora en etnología, investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM y profesora de posgrado en la UNAM y la ENAH, propone varias fechas que se relacionan con las fiestas prehispánicas, entre ellas: El 2 de febrero, Virgen de la Candelaria; la fiesta de la Santa Cruz el mayo 3; la Asunción de la Virgen el 15 de agosto; el 1 y 2 de noviembre, correspondientes al Día de Todos Santos y al Día de Muertos, siendo esta la más arraigada en México y la que perdura hasta en nuestros días en todos los hogares.

Entre otras festividades de gran importancia está el 15 de abril fiesta de San Isidro Labrador, fecha en la que la tradición oral indica que “llueve porque llueve”.

Para los hñahñu reviste importancia porque coincide con el primer paso del Sol por el cenit y para los nahuas, el inicio de periodo de lluvias y de petición de buenas cosechas.

Desde el 3 de mayo, diversas celebraciones relacionadas con la fertilidad y la labor agrícola, son preservadas entre los pueblos indígenas del valle de Tulancingo, de la Sierra Otomí-Tepehua y del valle del Mezquital.

El rescate de estas tradiciones está en las nuevas generaciones, y en las plumas que sigan preservando en palabra, la riqueza de los pueblos antiguos de nuestra nación.

Por ecoshidalgo

Periodismo de Investigación

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