Antes de la pandemia, campesinos Del Valle de Tulancingo, paseaban la imagen de San Isidro por los diversos ejidos e incluso celebraban misas e invitaban a un sacerdote para que bendijera los pozos de agua.

CONCEPCION OCÁDIZ | ecoshidalgo.com

La tradición marca que es cada 15 de Mayo cuando se le recuerda; por por la contingencia sanitaria, ahora los agricultores lo recordaron, trabajando sus parcelas., dicen “cómo todos los días, así laborando en el campo”

Uno de los milagros que se le atribuyen a San Isidro Labrador, es que habría creado un pozo para calmar la sed de su amo, Iván de Vargas, durante una calurosa tarde de verano.

Cuenta la historia que el manantial o pozo surgió de forma espontánea al clavar San Isidro su vara en el suelo.

De acuerdo al portal aciprensa “lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía sus apartados”

Un día lo invitaron a un gran almuerzo. Él se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no para los otros. Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró.

En Madrid se alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo.

El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de los demás.

En el año 1130 sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente.

A los 43 años de haber sido sepultado en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera recién muerto lo que se consideró como un milagro.

Poco después el rey Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se moriría de aquella enfermedad. Entonces sacaron los restos de San Isidro del templo a donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan pronto como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre y al llegar junto a él los restos del santo se le fue por completo la enfermedad.

A causa de esto el rey intercedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri.

Por ecoshidalgo

Periodismo de Investigación

Deja un comentario