El oficio pulquero continúa vigente en Singuilucan, Hidalgo; por lo menos hay 70 familias que durante la pandemia vieron reducidas sus ganancias, de acuerdo con datos censales de la municipalidad.

CONCEPCIÓN OCÁDIZ | ecoshidalgo.com

Entre un 70 y 80 por ciento dejaron de vender los productores, durante todo el año pasado por la contingencia sanitaria de COVID19, y en este 2021 poco a poco van recuperando el mercado perdido.

Ya no viajan a la Ciudad de México como antes, ahora tienen que buscar otros rumbos, llegan incluso a Puebla, Tlaxcala e incluso Querétaro.

Quienes tienen tinacales como don Carmelo Ramos, luchan porque el oficio se preserve, difícil, reconoce, pero no imposible.

Él dice que cuida sus magueyes, incluso siembra de manera constante para que éstos generen oxígeno, añade.

En su negocio Los Tuzos, no solo se observan los grandes contenedores sino también jarros colgados y fotografías donde se muestra el oficio de Tlachiquero o raspador de maguey.

Video ➡️ https://youtu.be/gUoYN4_LC0U

El litro de pulque cuesta entre los 8 y 12 pesos además el de aguamiel entre los 3 y cinco pesos y si piden un curado a base de frutas está en los 50 pesos, pero no hay un precio fijo.

Más de cinco décadas de ser vigente en este negocio, y al igual que otras familias singuiluquenses, trabajan para recuperarse del impacto de la pandemia.

Paulatinamente empiezan a nuevamente con la clientela, pero tardarán en lograr repuntar, lo reconoce.

Mientras tanto continuarán laborando con lo que da la tierra: el maguey, para elaborar el “agua de las verdes matas”, la llamada “baba de oso” o el “néctar de los dioses”

En este municipio hay quienes tuvieron que innovar y así diversificar los derivados del maguey como una destilada, sal de chinicuil y el jarabe de aguamiel, entre otros productos.

Por ecoshidalgo

Periodismo de Investigación

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